Nuestro huerto está siendo todo un éxito. Tendríais que ver las caras de los niños
cada vez que entran en clase y se quedan largos ratos observando las plantas (por no decir la de veces que quieren regarlas).
Me cuesta una eternidad arrancarles de la mesa donde las tenemos pero
merece muchísimo la pena. Estos chicos tienen una energía tan positiva que se
lo transmiten a las plantas porque hay que ver lo que crecen.
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